ParqueBicentenario

Parque Bicentenario

ESCULTURAS

Un legado de arte, cultura y educación a los vecinos y a toda la comunidad es lo que se propuso la Municipalidad de Vitacura con este espacio cultural conformado por esculturas realizadas por connotados artistas nacionales e instaladas en el Parque Bicentenario.

La selección de obras representa un hito cultural, foco de un importante patrimonio, y legado para generaciones venideras de la escultura nacional en el siglo XXI. Entre las esculturas, encontramos “Hoja II”, de Cristina Pizarro; “Alazul”, de Javier Arentsen; “Volare”, de Lucía Waise; “El Pez”, de Felipe Castillo; “Paseante II”, de Marcela Correa; “Bosque Nativo”, de María Angélica Echavarri; “Lemucura II”, de Mauricio Guajardo; “Totem”, de María Soledad Chadwick; “Torre de Babel”, de Alicia Larraín; “Búsqueda”, de Hernán Pulema; y “Ave Fénix”, del premio nacional de arte Sergio Castillo.

Las esculturas están hechas con materiales nobles como piedra, acero, aluminio, resina, entre otros materiales resistentes al paso del tiempo, ya que las obras quedarán emplazadas en el Parque Bicentenario de por vida. Es un fuerte apoyo al arte, la cultura y la educación, en un lugar de recreación y esparcimiento, concurrido aproximadamente por 28 mil personas al mes.

“LA BÚSQUEDA”, de Hernán Puelma

Arquitecto: Hernán Puelma
Materiales:: Fierro y fibra de vidrio

El Parque Bicentenario de Vitacura es un lugar que se ha caracterizado por albergar obras de importantes representantes de la escultura chilena. “La Búsqueda”, de Hernán Puelma, es una de ellas. Se trata de una obra de 20 metros de altura, ubicada en el lado poniente del Parque, elaborada en fierro y fibra de vidrio. El nombre de la obra remite a la acción que realizan 5 hombres pedaleando y mirando por un catalejo el cielo buscando algo que nosotros no identificamos.

“TORRE DE BABEL”, de Alicia Larraín

Autor:Alicia Larraín
Materiales: Acero inoxidable

Instalación de acero inoxidable espejo de 9 metros de altura. La cinta formada por la prolongación de una arroba, que circula o se desenvuelve fluidamente alrededor de la TORRE DE BABEL como cinta danzante, representa la comunicación ininterrumpida global que enfrenta la crisis del no entendimiento.

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